Canapés y choripanes
Cierto que la Cumbre paralela fue apenas una sombra de los otrora gloriosos actos que la izquierda hacía en Chile y ni siquiera se acercó a uno de los conciertos de música de los muchos que pueblan Santiago por estos días, pero, fiel a la globalización, a Chávez le importa menos quiénes van al estadio que cuántos lo verán por televisión.
Por eso habla por teléfono con Fidel, ¿importa mucho si fue verdadera la conversación o apenas una puesta en escena monumental? Muy poco.
Al verlo, nadie puede discutir la capacidad de Chávez para conmover o para exudar todo el carisma que sus poros apenas contienen. El venezolano hace lo necesario para ser protagonista, su personalidad lo empuja a actuar incluso más allá del personaje, a caricaturizarse. Pero eso es previsible. Recordemos que el jueves pasado el único tema que les interesaba a los cientos de periodistas que se habían dado cita en Santiago era el rumor de que Chávez no vendría a Chile. Creó expectativa, vino… y nadie salió defraudado.
El Rey, en cambio, actuó imprevisiblemente y, al enojarse, se convirtió en el jefe de la campaña bolivariana, porque Chávez es en tanto haya otro dispuesto a enfrentarlo y, en ese juego, uno de los principales comunicadores de nuestro tiempo, el que mejor intuye la lógica de los medios, triunfa. La dignidad es para la política seria y para las reuniones a puerta cerrada, no para los flashes y, cuando los roles se confunden, ocurren episodios como éstos.
Jorge Edwards (en una columna en El País) advertía a Chávez sobre la idiosincrasia chilena y lo que le podía pasar si no se moderaba y hablaba más de lo necesario. Pero Chávez se dirige a un público más vasto que el chileno, y lo hace para fijar su propia agenda continental. ¿O usted escuchó que alguien le preguntara por la represión a las manifestaciones en Venezuela o por la reelección indefinida? Su mayor virtud es hacer que los demás jueguen en su cancha discursiva y esta vez nada menos que su majestad aceptó el desafío.
En el día de la inauguración, se convocó a un grupo de periodistas a una reunión off the record y a celebrar con canapés la diversidad de la región. Mientras esperábamos, uno de los miembros de la comitiva del entrevistado nos decía que hacía mucho frío en la ceremonia inaugural y que para combatirlo se había tenido que tomar tres pisco sour al hilo. Los asesores de Chávez deben beber como todos nosotros pero prefieren no mostrarse en público después de hacerlo.
A esta altura nadie sabe cuáles fueron las conclusiones de la Cumbre. Ese el principal problema de una reunión que está más preocupada de la ritualidad de las cenas y las libaciones que de la comunicación a la opinión pública. Chávez, por el contrario, prefiere su propia agenda, un buen escándalo y algunos discursos encendidos. Incluso Morales optó por jugar al fútbol antes que comer con sus colegas.
El problema es enojarse con ellos por su forma de ejercer la política (que es más moderna de lo que nos imaginamos), y no por las consecuencias de otras acciones, más importantes que ésas, en sus propios países. Pero, puestos a guardar las formas, de aquéllo ni siquiera se habla.
Tiene razón Edwards: en Chile el episodio le costó caro a Chávez, pero hay otros millones de personas en Latinoamérica que ven TV, y si les dan a elegir entre los canapés del Sheraton y los choripanes del estadio, se quedarán con lo que mejor los representa. Comprender esa fórmula ha sido el secreto del éxito de Hugo Chávez.
(Publicado en La Tercera el 13 de noviembre de 2007)
Albañil boliviano es declarado patrimonio histórico de Buenos Aires
La distinción es consecuencia de que Sejas López ha sido "artífice en la recuperación de muchos inmuebles públicos y privados, entre ellos la casa de Carlos Gardel", el cantor de tangos que murió en 1935 y aún es uno de los máximos ídolos de la canción popular.
Sejas nació en la villa Germán Busch, Cochabamba, en 1941, y es hijo de un albañil, de quien aprendió el oficio. Con medio siglo de residencia en Argentina, el maestro de la yesería confesó que desea regresar a Bolivia para transmitir sus conocimientos.
En la actualidad, con 66 años de edad, Sejas López es profesor de yesería en la Escuela Taller del Casco Histórico, dependiente del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Tiene 200 alumnos y "unos 500 en lista de espera", según informó la embajada de Bolivia, en Argentina.
La escuela taller de Sejas participa en restauraciones de inmuebles famosos. Sus alumnos aprenden varios oficios para evitar el desmoronamiento del patrimonio arquitectónico de la capital federal argentina.
"El profesor no da clases sentado sino trabajando al lado de sus alumnos", dijo la alumna Paula Lanza. El ministro consejero de la embajada, Sixto Valdez, aseguró que el acto será un reconocimiento a todos los albañiles bolivianos que desde hace más de medio siglo emigraron a la Argentina.
La cultura rentista
Estos recursos se destinarían a pagar una renta vitalicia a los ancianos mayores de 60 años, reemplazando una ya existente creada por el gobierno de Sánchez de Lozada como parte de la capitalización que realizó a finales de la década del ‘90 (la venta del paquete mayoritario de las empresas estatales y el uso de las utilidades del resto de las acciones, propiedad de los bolivianos, para pagar una renta anual de jubilación llamada Bonosol).
Esas utilidades nunca fueron como se esperaban, lo que sumado a la nacionalización de los hidrocarburos, hicieron que el Bonosol se tornara inviable. Para reemplazarlo, el gobierno plantea obtener el dinero recortando los ingresos de las regiones.
Se trata de una medida de corte profundamente social (Sánchez de Lozada vivió muchos años de su popularidad), ¿quién puede oponerse a que los ancianos indigentes reciban 300 dólares al año?, pero la “media luna” argumenta que se trata de una política que sólo busca saldar cuentas con los opositores.
Ahora bien, a diferencia de antaño, el eje La Paz–Oruro–Potosí (alrededor del cual se instauró esta cultura), basado en la minería y mirando al Pacífico, ha perdido importancia y ha sido desplazado por un eje agrícola y otro gasífero en el oriente y sur bolivianos, que tienen sus ojos puestos en el Atlántico. Actualmente ambos son responsables del 70% de las exportaciones totales del país.
Evitar que esta situación se consolide y haga irrelevante políticamente a la región andina fue una de las apuestas de Evo Morales desde un inicio, por eso es ingenuo atribuir sólo a errores políticos su oposición a la descentralización y a las autonomías.
¿Llegó el momento de ahogar económicamente a la “media luna”? ¿El horno está para esos bollos? Un nuevo liderazgo y un desarrollo económico distinto plantean dos formas de ver el futuro de Bolivia, y esas agendas provocan acciones en una escalada de difícil pronóstico.
Hace unos días el ejército hizo una operación comando para “tomar” el aeropuerto de Santa Cruz, lo que fue duramente resistido en esa ciudad, por lo que Morales tuvo que dar un paso al costado, pero este nuevo enfrentamiento por los recursos de los hidrocarburos promete ser aún más duro.
Ahora bien, sería una lectura muy simple pensar que todo se reduce a la lucha entre una región occidental arcaica e indígena y una región oriental moderna y dinámica. Desde el punto de vista económico es probable que el eje se haya desplazado, pero políticamente los dirigentes cívicos que encabezan la “media luna” —ante la ausencia de liderazgos políticos—, son tan retrógrados como integristas algunos miembros del gobierno.
Los movimientos cívicos, sin legitimidad popular y con visiones profundamente racistas y balcanizadoras, suscitan temores transversales y fundados en el resto del país. Para muchos de ellos, Morales es un “indio ignorante” incapaz de gobernar. Lamentablemente en sus regiones nadie sale al frente de ese discurso por temor a ser tildado de progubernamental, lo cual impide que el liderazgo económico se traduzca en un liderazgo político que responda a los problemas nacionales.
Puesto así, el panorama no parecería llevar a ningún desempate, por tanto, unos y otros prometen seguir mirándose a sí mismos, quizá negociando para que no haya enfrentamientos violentos (la última línea que nadie quiere cruzar); farreándose los recursos del boom económico que, de declinar, ocasionará que comiencen a replantearse nuevamente cómo repartir una renta cada vez más pequeña entre cada vez más comensales.
La marcha peronista
Quizá una de las canciones más conocidas para los argentinos sea la marcha peronista, aquella que popularizó Hugo del Carril y que acompañaría buena parte de la historia contemporánea de ese país. Como es de suponer no estuvo ausente en el festejo de Cristina Fernández el domingo pasado y fue el estribillo que coreó con insistencia el público que la ovacionaba (“los muchachos peronistas, todos unidos venceremos…”).
Octubre es un mes peronista (por el 17, considerado el “día de la lealtad”); cuando está soleado, se trata, cómo no, de un “día peronista”; y, por supuesto, si no eres “compañero”, eres “gorila” (antiperonista, algo así como momio en Chile, pero mucho más transversal). La prensa americana fue la que mejor definió esa elección y en lugar de comparar a Néstor Kirchner y Cristina Fernández con los Clinton, lo hizo con Perón y Evita.El peronismo —dicen los argentinos— no puede ser entendido por extranjeros; buena parte de la literatura Argentina que habla sobre el país (o sea, toda su literatura), contienen prevenciones en ese sentido, las que pueden sonar a xenofobia, pero que quizá sea una estrategia de sus intelectuales para diferenciarlo, de movimientos fascistas y corporativos en un inicio, o del neoliberalismo y del populismo después, que por todo eso transcurrió el justicialismo; así, los únicos que sitúan el peronismo dentro de la teoría política son sus opositores y, por supuesto, nosotros los extranjeros. En cualquier caso es una frase digna de la idiosincrasia rioplatense, una marca registrada.
Si bien la elección de una mujer presidenta en Argentina es tan trascendental como lo fue en Chile (lo cual confirma aquello de que la única revolución exitosa del siglo XX fue femenina), es igual de relevante la vigencia del peronismo (y ese gusto a interna partidaria que tiene su democracia).
Primer dato entonces, ganó una mujer. Pero en segundo lugar ganó nuevamente el peronismo y por mucho (con las excepciones de las grandes capitales como Buenos Aires, ciudad que varió entre la derecha y la izquierda en cuestión de meses y que es otro fenómeno por explicar).
Por ello Chile es el país en el que primero piensan los políticos argentinos a la hora de hacer un balance de la elección, y quizá a eso se deba la conversación de Lagos con la Presidenta electa sobre continuidad y discontinuidad en la transición, curiosamente un tema presente en todos los discursos postelectorales de Fernández.
Desde el punto de vista histórico lo más trascendente es que haya dos mujeres presidentas en países vecinos, pero en términos de gestión los argentinos miran a la Concertación y a Bachelet, sea para crear un instrumento así, tarea que podría estar en manos del Presidente saliente; sea para que su gestión sea mejor y se aprenda de sus errores… o para que fracasé, visto desde la oposición, no sólo por machismo que lo hay y mucho, sino por necesidad política.
El “tópico es tan recurrente que muchos ministros (argentinos) se han convertido en glosadores de la gestión Bachelet”, afirmaba hace unos días Mario Wainfeld en Página/12. Las explicaciones sobre el bajo performance de Bachelet van en muchos sentidos: desde su decisión de innovar en su primer gabinete, hasta que seleccionó gente sin experiencia; pasando por el abuso de compañeros “setentistas”, hasta la existencia de un núcleo liberal muy influyente. En fin, para todos los gustos.
Eso en la columna del debe, pero en la del haber, ¿quién ha sido capaz de reinventarse a sí mismo, ofrecer liderazgos, lecturas o, como dijo Cristina Fernández, “relatos” que expliquen y proyecten a un país? Así, y para decirlo en broma, lo único realmente argentino que va quedando del peronismo es la marchita (¿dónde más sino?).
Walter Chávez, "el Juguete Rabioso" y el "Clan Molina"
Su ensañamiento personal con la mayor parte de los periodistas e intelectuales de ese entonces (que no con los políticos a los que trataba con guantes de seda en una relación nunca del todo aclarada), lo convirtieron en una figura rutilante e influyente: nadie quería ser víctima de su odio y por eso todos lo frecuentaban.
Criticó a todo y a todos sin mesura, no por independencia sino por una sombra paranoica, sociopática de ésta. Resentido, Chávez aprovechó su pluma para ser la némesis de su propio talento.
Alguna vez me acusó de corrupto y plagiador, lo que siempre me pareció ridículo, había y hay muchas cosas para criticar de mi vida pública de entonces, pero esas eran las más disparatada.
Me puso una vez en la tapa de su revista en un organigrama en el que reconstruía mis relaciones (todas absolutamente ciertas), pero contextualizadas como si fueran las de un delincuente, más cercano a un padrino de la mafia que a la familia común y corriente de clase media con vínculos intelectuales y políticos a la que pertenezco.
Días después de que se publicara, el Ministro de Gobierno me envió un sobre (yo en ese entonces era Director de Comunicación del Gobierno de Sánchez de Lozada). En ella estaba la documentación que lo acusaba de haber cometido delitos de terrorismo (Chávez es peruano y participó activamente en la época más negra que vivió su país, se le atribuye ser miembro del MRTA, haber extorsionado a varios empresarios pidiéndoles rescates y no sé cuántas otras cosas más).
Dudé mucho sobre qué hacer con esos documentos. La mayor parte de las personas con las que consulté el tema me dijeron que debía publicarlas, que Chávez se lo merecía.
Tenía a mi disposición todo el aparato de comunicación estatal, los vínculos con medios privados que permitían un cargo como el mío y, por supuesto, mucha rabia. Pero creía y creo en ciertas cosas. Entre ellas que muchos peruanos habían sido procesados por terrorismo sin ninguna prueba; que si bien me había calumniado de la peor forma posible, si bien trabajó abiertamente en mi contra y escribió las infamias más zafias que haya leído, no merecía que se utilizaran los mismos argumentos en su contra, porque eso significaba rebajarse a su nivel y, por tanto, corromperse.
Finalmente, pensé que la libertad de expresión siempre debe inclinar la balanza en una situación así. Curioso porque una de las principales críticas que lanzó en mi contra fue que era enemigo de ella (una vez se cortó por unos minutos la transmisión de la televisión estatal durante la intervención de un diputado del MAS. Fue la impericia de un técnico que, por supuesto, fue despedido… pero el mal ya estaba hecho y de nada valieron las explicaciones, con Chávez éstas no existían. Nunca ordené esa acción, estaba en contra de mis convicciones primarias).
Años después de todo esto, lejos ya del ruido de la política e incluso de mi país, me entero que el gobierno de Alan García pidió la extradición de Walter Chávez por los mismos delitos de entonces, y que eso lo llevó a renunciar de su cargo como asesor del Ministro de la Presidencia de Evo Morales.
Esa noticia me llevó a escribir estas líneas. Nunca había comentado públicamente ninguno de estos temas, no quise hacerlo entonces en medio del fragor político, pero lo hago ahora porque los recuerdos se agolpan en mi memoria y porque estoy seguro de que en ese entonces, al no denunciar a Chávez, me salvé a mí mismo.
Rituales políticos y discriminación
Antaño, la presencia de Fidel Castro podía significar su éxito o fracaso (los reyes son figura puesta porque la Cumbre la organiza España), hoy ese espacio ha sido llenado por otros líderes carismáticos. Imagínese la Cumbre sin la presencia de Hugo Chávez: podría ser sustanciosa pero le faltaría sal y pimienta.
Quizá una explicación para la expectación que levanta donde quiera que vaya el venezolano es que se ha apropiado de elementos centrales de la comunicación política moderna: La mediatización y espectacularización de la política (por ejemplo su programa “Aló Presidente”, ubicuo y desterritorializado y con un claro sentido global); y los rituales políticos tradicionales que inserta en una gramática simbólica y trascendente (los actos y mítines donde hace referencia a la nación, la patria, al hombre nuevo, etc.).
Cuando llegue a Santiago, Chávez participará en dos de estos rituales: la Cumbre Iberoamericana, y la Cumbre por la Amistad e Integración de los Pueblos que organiza la izquierda. Ahora bien, protagonizarlos no da credenciales progresistas, y esta es la segunda idea que quería comentar.
Fijémonos sino en lo que dijo el venezolano en uno de sus espectáculos de prestidigitación política más recientes: “Si la oligarquía logra derrocar o asesinar a Evo, el Gobierno venezolano, los venezolanos, no nos vamos a quedar de brazos cruzados… sería entonces… el Vietnam de las ametralladoras, de la guerra”.
En una lectura lineal hasta podría evocarse en estas palabras la solidaridad y el internacionalismo revolucionario, a un Chávez que quiere “ser como el Che” y sacrificar su vida por la causa; nadie podría estar más de acuerdo con él en la defensa de la democracia boliviana. Pero si uno escarba nota que las suyas no parecen las palabras de un igual, de un camarada (ni siquiera las de un cómplice).
Como le gusta reiterar, Chávez se la pudo cuando hubo un golpe en su país, en cambio Evo lo necesita. Si existe una plan de desestabilización, los venezolanos podrían conjurarlo, los bolivianos no. Pobrecitos, necesitan ayudan incluso para ser felices, hay que obligarlos a ser libres.
“Evo no es un bruto”, afirmó Chávez para mostrarle su solidaridad, pero la ironía es que al decir esa frase se encuadra en un discurso discriminador. ¡Qué diferencia con otros presidentes que discrepan con Morales pero que lo consideran igual a ellos!
Por eso cuando los revolucionarios de toda laya asistan a la USACH a ver a los personajes de esta historia, no deberían perder de vista la perspectiva: mucha ritualidad de izquierda, mucho espectáculo, pero a la hora de la política, la visión de Chávez sobre los bolivianos es más racista que la de los fantasmas que dice combatir.
La Nelly
La Embajada de Bolivia en la Argentina le hace conocer que las historietas cómicas bajo el nombre de "La Nelly", cuyo autor es Langer y Rubén Mira, (...) han generado una profunda molestia en la colectividad boliviana residente en Argentina, en el pueblo boliviano y en el gobierno de mi país.(...)
1. En dichas tiras cómicas se dice que Bolivia es "capital" de Irán. Y esto no lo aceptamos. Bolivia es un país soberano, digno, libre y democrático, que tiene un presidente indígena, que llegó al gobierno con el 54% del respaldo popular.(...)El caricaturista de "La Nelly" tiene la libertad para emitir una visión sobre las relaciones internacionales de los países. Pero debe saber que Bolivia es un país libre para firmar acuerdos con cualquier nación buscando la paz y el desarrollo.El presidente Morales está en contra de las armas, el terrorismo, el narcotráfico, la violencia, el uso de la tecnología que acaba con la vida. Por ello propuso que en la nueva Constitución política -que está siendo redactada- se elimine "el derecho a la guerra" y no se permitan las bases militares extranjeras.En Bolivia se está trabajando por la vida y no por la muerte. La vida resultado del respeto a las leyes y a la naturaleza; la paz fruto de la justa distribución de los recursos económicos y naturales; la inclusión de los que eternamente fueron marginados del acceso a la tierra, a la salud, a la educación.
2. "Les bloquearemos sus puertos, es otra de las frases que aparece en las caricaturas. Se da a entender que Bolivia tiene mar. Usted sabe que mi país no cuenta con una costa marítima desde hace más de un siglo y que hoy tiene la esperanza de volver a los puertos, a través de diálogo pacífico y diplomático. Burlarse de un tema sensible y patriótico como la mediterraneidad es inaceptable.
3. Insistentemente, el caricaturista utiliza la palabra "chola" que en Bolivia tiene una connotación racista, despectiva y humillante. ¿No será que más allá del significado semántico de dicha palabra, el humorista tiene una intencionalidad xenófoba? Cuando el humorista dibuja a mujeres bolivianas desnudas y un militar desde un barco les dice: "Sal de ahí chola" o "Dale, loca, aflojá", se entiende como un desprecio a los inmigrantes indígenas.En muchas culturas, mostrar a una persona desnuda es sinónimo de castigo, es una humillación.(...)
4. Para referirse a las bolivianas que se dedican a la venta de hortalizas, se inventa el nombre de Asociación de Verduleras Bolivianas Argentinas (AVBA) que se puede parafrasear al ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas que con todo derecho y libertad suscribió Bolivia.
5. Se usa la frase: "Claro, gracias a los inspectores de migraciones y de la AFIP, experiencia en combate cuerpo a cuerpo tienen bastante...". ¿El caricaturista no está buscando poner en duda la moralidad y honestidad de las mujeres inmigrantes bolivianas?
6. Se habla del "eje del mal en el Río de la Plata". ¿Con esto se pretende decir que los bolivianos residentes en este país somos malvados? (...)
7. Ey, cholas", es otra de las frases de desprecio que usa "Langer y Rubén Mira". Pareciera que con esto se busca responsabilizar a los bolivianos de la elevación del precio del kilo de los tomates (...).La Embajada de Bolivia espera que el autor de estas ofensivas historietas cómicas se disculpe ante la comunidad boliviana y no descarta asumir las acciones que el caso aconseja, además de denunciar el hecho a nivel nacional e internacional.
M. C. Sixto Valdez Cueto
Encargado de Negocios Embajada de Bolivia
La respuesta del periódico Clarín
Protesta sin argumentos
Ricardo Kirschbaum (editor general de Clarín)
El encargado de Negocios de la Embajada de Bolivia se ha dirigido a Clarín, en nombre de la colectividad y de su gobierno, para protestar por el contenido de la tira cómica "La Nelly" de Langer y Mira que publica este diario. El diplomático encuentra agravios en la sátira, discriminación en la forma de presentar el personaje de Catalina (la verdulera boliviana que dialoga con Nelly), ironía porque un marino de EE.UU. cree que Bolivia es la capital de Irán (una evidente mofa de su ignorancia) y, entre otros argumentos desopilantes, hasta de una sospecha de denigración de la iniciativa bolivariana (ALBA) porque se parece mucho al acrónimo AVBA (Asociación de Verduleras Bolivianas), creada por los autores de la tira. La nota, cuyo texto se publica hoy, fue dirigida a quien firma esta columna. Simultáneamente, fue enviada a agencias internacionales, quizá por la urgencia que parecía tener el diplomático de difundir su protesta antes de que pudiéramos conocer su contenido. Su lectura exime de mayores comentarios y demuestra que quien firma la protesta no entiende de lo que se trata. Los autores de la tira dicen que "quienes leen día a día La Nelly saben que nuestra tira es satírica y es irónica. Conocen a Catalina (...), uno de sus personajes más exitosos y completos. Ella es inteligente, culta, audaz, informada. Todo lo contrario del estereotipo discriminatorio". Es una lástima que el diplomático haya hecho una lectura lineal de una sátira y haya confundido el absurdo con la realidad. Su advertencia sobre que la libertad no debe dar lugar al libertinaje es una muletilla totalitaria usada por quienes desconocen el significado real de los valores que dicen defender en su retórica ideológica.
La respuesta de los autores
Tanto dolor que hace reír
Sergio Langer y Rubén Mira
"Tanto dolor que hace reír". La frase pertenece a un tango pero bien puede ser pensada como una definicion de sátira. La sátira suele tener un trasfondo doloroso. Está inspirada en la injusticia y, muchas veces, en el absurdo de nuestra vida cotidiana. Quienes leen día a día La Nelly saben que nuestra tira es satírica y es irónica. Conocen a Catalina, la vendedora boliviana, uno de sus personajes más exitosos y completos. Ella es inteligente, culta, audaz, informada, todo lo contrario del esterotipo discriminatorio. Saben también que los lazos que la unen a Nelly son de amistad y de convivencia cotidiana, modelos positivos de integración. Estos son los modos y los contenidos que encontramos para incorporar, por primera vez en una historieta masiva, la presencia de Bolivia y su gente en Argentina. Pero nuestra tira no recorre senderos lineales. Buscamos atrapar lo complejo de cada situación de la realidad que abordamos. Eso, creemos, es lo que merece la inteligencia de nuestros lectores. Hoy estamos atrapados en un lamentable desencuentro. Un momento más de este tiempo de absurdos tales como la incompresión y el totalitarismo, de ese dolor que impulsa nuestro trabajo, aunque siempre elegimos para expresarlo el camino de la risa.
Otras opiniones argentinas
Yoko Ono y el Eje del Mal
Ricardo Roa
¿Alguien puede creer que Bolivia es la capital de Irán? Lo puede decir uno de los personajes de La Nelly, como el último lunes en la contratapa de Clarín. Pero el encargado de Negocios de Bolivia aquí se lo toma en serio. Y a partir de allí saca conclusiones y refuta, como si no fuera claro para todos que se trata de un disparate de historieta.El señor Valdez Cueto dice por ejemplo que el suyo es "un país soberano, digno, libre y democrático". Todo lo cual es cierto. Absolutamente cierto. Lo falso es su punto de partida: en La Nelly no hay otra cosa que una sátira y chistes surrealistas.En la tira, el mismo personaje desde la cubierta de un submarino atómico norteamericano promete que "le van a bloquear los puertos de mar" a Bolivia. Muchísimos argentinos saben que Bolivia perdió su salida al mar y lucha por recuperarla. Pero de nuevo el señor Valdez Cueto toma al pie de la letra lo que es otra humorada y dice en un tono solemne de documento oficial que su país "tiene la esperanza de volver a los puertos a través del diálogo pacífico y diplomático". No hay por qué dudar de esto. Si hay un submarino y un bloqueo sólo existen en la historieta.Otro personaje de la ficción, desnuda y sobre un bote repleto de verduras, se enfrenta a la tripulación del submarino y grita: "Soy la Yoko Ono boliviana y ésta es la AVBA, Asociación de Verduleras Bolivianas en la Argentina". Y el señor Valdez Cueto encuentra en la sigla AVBA una alusión a la ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas). Y sostiene, otra vez ampuloso, que su país firmó este pacto "con todo derecho y libertad". Sólo él puede imaginar una conspiración semántica así. Y hay más. Valdez Cueto dice que en la tira se habla del "Eje del Mal en el Río de la Plata". Y es verdad. Pero ¿a quién se le puede ocurrir que "con esto se pretende decir que los bolivianos residentes en este país somos malvados?". A Valdez Cueto.Lo que se cuenta en La Nelly es un disparate deliberado. El problema es que Valdez Cueto se pone al mismo nivel.
La ruta de Che
En La Higuera sólo hay dos médicos que atienden a los campesinos y a todos quienes viven de las pequeñas microempresas montadas alrededor del Che, ambos son cubanos.
En los últimos meses se han escrito decenas de reportajes sobre estas paradojas, sobre esa "Ruta del Che" plagada de cubanos hoy como hace cuarenta años.
Si algo le debe Bolivia a Guevara es visibilidad (y si algo debería criticarle es el sentido maximalista de la política que trajo aparejado con su muerte).
Pero puede notarse que a diferencia de antaño, los relatos sobre esa Ruta ya no se detienen tanto en su carácter revolucionario o en la devoción mística de los campesinos hacia el guerrillero (lo cual siempre me produjo envidia: yo no la sentí, ni ahí ni en ninguna otra parte de Vallegrande, apenas legítima estrategia de supervivencia, servicio al turismo revolucionario: ¿Qué quiere saber y cuánto me paga por la historia? Y uno escucha lo que quiere oír y el otro dice lo que uno quiere escuchar).
Escribo esto porque en el 40 aniversario de su muerte, muchas de las miles de publicaciones que se sucedieron en el mundo hicieron énfasis en el Che antes del mito (como si esto pudiera hacerse, o mejor, como si esto no fuera más que otra forma de mitificarlo). Estuvo de moda el abordaje humano, se encargaron de ventilar su vida privada y se buscaron sus dotes como escritor, poeta o amante, quizá sencillamente porque demasiados ya habían demostrado su déficit como militar, político o estratega. La consigna parecería haber sido humanicemos al Che que como político envejece.
Un periodista de la BBC llegó a afirmar que hay tres motivos para entender la vigencia del Che, uno de ellos es que era joven y bello. El héroe de la izquierda mundial, el icono global, la despiadada y fría máquina de matar, el romántico de izquierda que entregó su vida por sus ideas o como quieran llamarlo, da para todo.
El Che por Alborta¿Qué significa hoy ese Che de carne y hueso que no se cansan de criticar las publicaciones conservadoras? Difícilmente algo que no esté dicho ya en la famosa foto de Alborta en la lavandería, Guevara muerto y con los ojos abiertos, casi sonriente.
¿Qué significa hoy ese Che mítico del que abominan las publicaciones de izquierda? Nada que no se encuentre en el retrato de Korda, el de la boina y la melena (junto a la coca-cola los íconos más reconocible del siglo XX).
De Omar Sharif para acá, el cine siempre se equivocó con el Che, la fotografía fue la única que pudo asumir la densa complejidad del personaje.
Quizá por eso en el siglo XXI, en la era del homo videns, el Che nos resulta anticuado: quien está dispuesto a morir por una idea está dispuesto también a matar, y eso hoy es impresentable… menos en algunos lugares del mundo. Por eso recién hoy, cuarenta años después, uno entiende porque Guevara escogió Bolivia para su aventura, quizá esos cubanos, financiados por Chávez que curan bolivianos, sea la demostración más palpable de que esa elección no fue el error más estrepitoso de su vida.
(Publicado en La Tercera el 12 de octubre de 2007)
El sexo de las piedras
El canciller explicó que los aimaras no se asustan cuando los niños trabajan en la comunidad. "Los niños tienen que trabajar, tienen sus responsabilidades desde temprana edad". Choquehuanca señalo que en la cosmovisión aimara el hombre no es el centro del universo: "Para nosotros lo más importante no es la plata. No estamos de acuerdo con el capitalismo. Para nosotros lo más importante tampoco es el hombre.
Tenemos coincidencias con el socialismo y buscamos también satisfacer las necesidades materiales y espirituales del hombre". Según el canciller "el hombre está en el último lugar. Primero están las estrellas, las plantas, los animales, las piedras. Las piedras hasta sexo tienen para nosotros. Hasta edad tienen. Hay piedras abuelo y piedras niño".Choquehuanca explicó que "Camiri -término aimara- es una persona que vive bien. En quechua camiri es cápac. La palabra rico y la palabra pobre no existen en nuestra cultura. La palabra raza tampoco. Por eso recordamos el 12 de octubre como el Día de la Raza, porque un 12 de octubre de 1492 llegó el racismo a este continente".
Irán en América Latina: La gira de Ahmadineyad
Ahmadineyad no viene a participar de una reunión global como lo hizo en Nueva York, o a manifestar sus convicciones como en la charla que impartió en la Universidad de Columbia (y que habla muy bien de esa institución), sino para establecer vínculos cada vez más estrechos y permanentes con ambos países, que contemplan desde inversiones hasta cooperación en programas energéticos, y gatillan su ingreso en un conflicto mundial del que se habían mantenido al margen.
Actualmente Irán es una de las principales preocupaciones políticas y de seguridad internacional: Francia no dudó hace unas semanas en decir que había que estar preparado para lo peor (la guerra) con ese país, y se han publicado extensos artículos sobre los planes bélicos de EEUU (junto a una crítica detallada de cada uno de ellos, sobre todo porque incluyen todas las opciones posibles, entre ellas la nuclear, pero en los cuales brillan por su ausencia la moderación y el sentido común).
No hay que olvidar, además, que la visita complica el panorama regional porque Irán está fuertemente enfrentado a Argentina por el atentado terrorista contra la AMIA (una asociación judía), que costó la vida a 85 personas en 1994. Ayer nuestros vecinos decidieron llevar el caso ante la ONU, lo cual incrementará una escalada diplomática entre ambos países que ya tuvo perlas como las declaraciones del representante iraní en Buenos Aires quien dijo hace unos días que si ocurre lo que ocurrió “muchos países entenderán que Argentina está a favor de la guerra”.
Por tanto, el flirteo de Venezuela y Bolivia (dos naciones cercanas a la Argentina), con Irán no puede ser entendido sino como parte de una estrategia de expansión y liderazgo continental que está construida sin importar nada más que la oposición a los EEUU.
Y de los dos, Venezuela lejos se lleva la mejor parte, convirtiéndose para países como Bolivia en un "nuevo imperialismo" (o si se quiere en uno alternativo) si nos atenemos a las connotaciones que tuvo el término antaño: dependencia económica, influencia ideológica, en fin, la etapa superior del capitalismo al decir de Lenin, y por tanto su cara más decrépita.
Es que a medida que la influencia de Chávez crece, Bolivia se aleja de los EEUU y aprueba delicias como la imposición de visa a los norteamericanos, incrementa la producción de coca o critica duramente la cooperación de USAID acusándola hasta de conspirar en su contra.
Este clivaje esquizofrénico entre Venezuela y EEUU es el motivo para que este jueves Morales reciba a Ahmadineyad e inicie por primera vez relaciones diplomáticas con una teocracia fundamentalista que tiene antecedentes tan funestos en este lado del mundo.
No es raro, entonces, que los norteamericanos comiencen a preocuparse en serio, tanto, que su embajador en Bolivia pidió a Evo Morales rechazar el programa nuclear iraní, entre otras cosas porque los persas patrocinan el terrorismo. Adivinen cuál fue la respuesta que recibió.










