El mejor prestidigitador político que exista hoy en Latinoamérica, aquel capaz de sentarse toda la noche junto a sus descamisados y llorar al firmar el decreto con el que sellaba su triunfo. El político hábil y taimado, el indio tenaz y admirable, el de la chompa multicolor y el traje sin corbata, ése, al que todos conocemos antes de nombrarlo, ha roto el empate catastrófico boliviano. Tardó tres años más de lo previsto pero finalmente impuso su agenda política, económica y étnica casi sin modificaciones.
En el camino quedó una oposición boqueando, derrotada (electoralmente en agosto y políticamente en septiembre), incapaz de hacerse viable o de seguir el ritmo a la historia. Un fracaso apenas menos amargo por aquellas pocas concesiones que le hizo el gobierno como permitir la tenencia de la tierra, postergar la segunda reelección o aceptar autonomías controladas.
Y a lado de aquel ilusionista y de estos juglares, como testigos silenciosos, mirando, decenas de muertos inocentes, cientos de heridos y un país paralizado y expectante.
Ahora bien, ¿cómo será este nuevo orden que llega para quedarse? Estatista antes que socialista en lo económico —una perspectiva a la que el mundo parece dirigirse sin escalas—; peronista antes que chavista en lo político; y antiliberal por sobre todas las cosas.
Desde la perspectiva étnica e inclusiva, va a la par con la historia; pero como otro triunfo del occidente arcaico y centralista que desde finales del siglo XIX conduce Bolivia, se opone a ella sin esperanza.
Después de su triunfo, la responsabilidad ha quedado por entera de lado del gobierno, la pregunta leninista que se escucha soterrada y sensatamente en el Palacio Quemado es qué hacer con tanto poder, y ya se ensayan respuestas. Respuestas con visos autoritarios y populistas, cierto, pero que sigue siendo democráticas como lo demostró el hecho de que el lunes pasado —pudiendo—, Morales no hubiera tomado el poder por la fuerza, a pesar de los pedidos desesperados de miles de campesinos que querían quemar el parlamento, e instaurar el gobierno de los soviets y de los ayllus de una vez y para siempre. Aquel genio del marketing y la propaganda, el padre ordenador y castrador, evitó la catástrofe en una vigilia televisada para el público —que era la nación toda—, demostrando que aún hay esperanzas para la democracia y las instituciones.
Y en medio de estas semanas que estremecieron a Bolivia, la OEA y UNASUR vivieron un infierno para cualquier político: “sentarse en una mesa de negociación sin poder opinar”, como confidenció Dante Caputo a quien quisiera oírlo.
Pero el papel de ambas organizaciones no debe medirse por lo que pasó sino por lo que podía pasar.
Su sola presencia evitó mayor violencia de la que hubo y permitió una retirada ordenada de la oposición y que los sectores fundamentalistas del gobierno no impusieran su criterio. Sin la OEA y UNASUR el resultado hubiera sido el mismo, sin duda, pero con muchos más muertos, más luto y dolor del que una sociedad puede resistir sin quebrarse. Sería injusto pedirles más… o mejor: ¿podría pedírseles otra cosa?
Por eso reciben el aplauso de la platea y la obra puede continuar sin mayores interrupciones (apenas violencia esporádica a la que estamos casi acostumbrados); y en ella nadie se pregunta quién es el director o por quién doblan las campanas, todos sabemos que hoy y durante muchos años las campanas doblarán con fuerza por Evo Morales.
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Ensayo sobre la ceguera
Las segundas partes nunca son buenas dice un conocido refrán respecto al cine. Por supuesto que las excepciones van desde El Padrino a Batman pero hay demasiadas constantes como para desconfiar de la sabiduría popular, tanto que Hollywood ya no las hace (o hace tres de una sola vez para que nadie discuta).
Lo mismo pasa con el poder, es demasiado atractivo y seductor como para soltarlo sin pataleo, entonces se fuerza la jugada: si se permite un solo periodo, se busca el segundo; si hay dos, vayamos por el tercero. El deseo de reelección infinita corroe a los políticos cualquiera sea el color de su pelaje: Leonel Fernández en República Dominicana, Alvaro Uribe en Colombia, para no hablar de los K, Lula o Hugo Chávez.
En Bolivia, tras los resultados del referendo revocatorio, el Gobierno ha emprendido una operación que permitiría no sólo el tan ansiado desempate a través de otro referéndum en diciembre próximo, esta vez para la aprobación de una nueva Constitución (a la cual Vargas Llosa calificaría cuando menos de utopía arcaica); sino también autorizando —cuándo no— la reelección, de forma que el único líder boliviano de proyección nacional e internacional y a quien nadie puede hacer frente, continúe en el cargo. Es que si los resultados son iguales o parecidos a los del referéndum revocatorio, el 2009 se convocaría a nuevas elecciones y, a partir de ahí, el límite para Evo Morales sería el 2019.
Escenario probable porque después de los abrumadores resultados de aquel domingo de agosto (aciago para la oposición), ésta se encuentra difusa y confusa: sean los partidos de derecha que en un error que les costará su viabilidad futura propiciaron el mismísimo referéndum en el que fueron masacrados; sea la oposición regional que se encuentra en estado de apronte y radicalizada producto del aislamiento y del cerco geográfico oficialista que comienza a asfixiarlos… y a un enemigo herido y apaleado hay que darle una salida, por honor pero también por astucia: uno nunca sabe cuán peligroso puede ser en el futuro; no entender esa máxima política le cobrará la cuenta a Morales en algún momento. Por ahora la oposición acorralada comienza a enarbolar la tesis de “un país dos sistemas”, como si esto fuera viable o posible.
De todas formas, la convocatoria al referéndum por la nueva Constitución y por la reelección es una decisión arriesgada porque no es lo mismo votar por la continuidad de un Presidente democrático que por una doctrina ideológica que regirá la vida de millones de bolivianos en el largo plazo; pero además porque ha sido convocado por decreto supremo y no por ley como manda la Constitución vigente, poniendo en duda su legalidad, lo cual acaba de ser reiterado por la máxima autoridad electoral que se niega a organizarlo.
Falta mucho aún y nada está dicho, pero Evo Morales, cebado por el triunfo y dispuesto a imponer su hegemonía a la Media Luna parece haber fondeado el diálogo y el consenso, aquellos que le reclamaban los analistas y políticos del mundo entero. Ya lo escribía de forma inmejorable M.A. Bastenier en El País refiriéndose a la ceguera de la oposición y del oficialismo: “no sabemos si están condenados a entenderse, pero sí que si no se entienden, están condenados”.
Publicado en La Tercera el 4 de septiembre de 2008
Lo mismo pasa con el poder, es demasiado atractivo y seductor como para soltarlo sin pataleo, entonces se fuerza la jugada: si se permite un solo periodo, se busca el segundo; si hay dos, vayamos por el tercero. El deseo de reelección infinita corroe a los políticos cualquiera sea el color de su pelaje: Leonel Fernández en República Dominicana, Alvaro Uribe en Colombia, para no hablar de los K, Lula o Hugo Chávez.
En Bolivia, tras los resultados del referendo revocatorio, el Gobierno ha emprendido una operación que permitiría no sólo el tan ansiado desempate a través de otro referéndum en diciembre próximo, esta vez para la aprobación de una nueva Constitución (a la cual Vargas Llosa calificaría cuando menos de utopía arcaica); sino también autorizando —cuándo no— la reelección, de forma que el único líder boliviano de proyección nacional e internacional y a quien nadie puede hacer frente, continúe en el cargo. Es que si los resultados son iguales o parecidos a los del referéndum revocatorio, el 2009 se convocaría a nuevas elecciones y, a partir de ahí, el límite para Evo Morales sería el 2019.
Escenario probable porque después de los abrumadores resultados de aquel domingo de agosto (aciago para la oposición), ésta se encuentra difusa y confusa: sean los partidos de derecha que en un error que les costará su viabilidad futura propiciaron el mismísimo referéndum en el que fueron masacrados; sea la oposición regional que se encuentra en estado de apronte y radicalizada producto del aislamiento y del cerco geográfico oficialista que comienza a asfixiarlos… y a un enemigo herido y apaleado hay que darle una salida, por honor pero también por astucia: uno nunca sabe cuán peligroso puede ser en el futuro; no entender esa máxima política le cobrará la cuenta a Morales en algún momento. Por ahora la oposición acorralada comienza a enarbolar la tesis de “un país dos sistemas”, como si esto fuera viable o posible.
De todas formas, la convocatoria al referéndum por la nueva Constitución y por la reelección es una decisión arriesgada porque no es lo mismo votar por la continuidad de un Presidente democrático que por una doctrina ideológica que regirá la vida de millones de bolivianos en el largo plazo; pero además porque ha sido convocado por decreto supremo y no por ley como manda la Constitución vigente, poniendo en duda su legalidad, lo cual acaba de ser reiterado por la máxima autoridad electoral que se niega a organizarlo.
Falta mucho aún y nada está dicho, pero Evo Morales, cebado por el triunfo y dispuesto a imponer su hegemonía a la Media Luna parece haber fondeado el diálogo y el consenso, aquellos que le reclamaban los analistas y políticos del mundo entero. Ya lo escribía de forma inmejorable M.A. Bastenier en El País refiriéndose a la ceguera de la oposición y del oficialismo: “no sabemos si están condenados a entenderse, pero sí que si no se entienden, están condenados”.
Publicado en La Tercera el 4 de septiembre de 2008
Bolivia: de los adjetivos a los sustantivos
Michelle Bachelet llega a La Paz justo para la finalización del primer acto de una obra que recién culminara el 2008 y en la que poco puede hacer (además de mostrarse compungida y expresar su preocupación). Brasil en cambio participa activamente en todo lo que ocurre porque la suerte de Bolivia siempre estuvo ligada al gigante latinoamericano.
Este fue un primer acto con altas dosis de tensión y enfrentamiento debido las legítimas presiones indígenas por mayor poder e inclusión, pero también de incertidumbre, por las cada vez más radicales demandas regionales por autonomía y nuevas competencias.
La escena final fue la presentación del proyecto de nueva Constitución en el occidente del país, y mítines opositores en cinco regiones donde se sancionaron a mano alzada estatutos autonómicos, una especie de constituciones regionales muy parecidas a las autonomías en España.
El gobierno desconoce estos estatutos entre otras cosas porque plantea competencias que no está dispuesto a ceder: educación salud, policía, capacidad legislativa y el control de los recursos naturales y la tierra.
Por su parte, la oposición rechaza el proyecto de nueva Constitución porque argumentan que fue aprobado solo por la mayoría oficialista, por ser antiliberal y por tratar de indigenizar el país.
Tanto el proyecto de Constitución como los estatutos autonómicos irán a plebiscitos en los próximos meses, el primer con todo el poder del Estado a su servicio y los segundos por iniciativa ciudadana. ¿El resultado? Imprevisible, la oposición regional y política tiene la esperanza que le insufló la reciente experiencia venezolana; y el gobierno seguro de que su legitimidad y popularidad aún son muy sólidas.
Ahora bien, por primera vez desde que comenzó esta etapa de inestabilidad en Bolivia, hay sectores radicales que comienzan a plantear la solución por el desastre: los grafittis que se pueden ver en Santa Cruz que llaman a las arma y que son de profundo corte racista, y los ponchos rojos que degüellan perros en señal de amenaza son expresiones minoritarias pero que encienden luces de alarma en todos los demócratas del continente. Lo más reciente son afiches con billetes de “100 cruceños” que se imprimieron en esa ciudad. El deseo de una nueva moneda refleja la polarizada que esta la situación y hasta donde están dispuestos a llegar los opositores. Ante expresiones como esa, Evo Morales ha declarado que, para evitar la desintegración del país, esta dispuesto a usar la incluso la fuerza, y esa es una expresión poco común en boca del líder indígena.
En cualquier caso, a pesar de la tregua navideña queda por delante una larga batalla, por el momento, solamente política. Pero está claro que en ambos bandos comienzan a terminarse los adjetivos a los que estábamos acostumbrados, y han pasado a desempolvar los sustantivos.
(Publicado en La Tercera el domingo 16 de diciembre de 2007)
Este fue un primer acto con altas dosis de tensión y enfrentamiento debido las legítimas presiones indígenas por mayor poder e inclusión, pero también de incertidumbre, por las cada vez más radicales demandas regionales por autonomía y nuevas competencias.
La escena final fue la presentación del proyecto de nueva Constitución en el occidente del país, y mítines opositores en cinco regiones donde se sancionaron a mano alzada estatutos autonómicos, una especie de constituciones regionales muy parecidas a las autonomías en España.
El gobierno desconoce estos estatutos entre otras cosas porque plantea competencias que no está dispuesto a ceder: educación salud, policía, capacidad legislativa y el control de los recursos naturales y la tierra.
Por su parte, la oposición rechaza el proyecto de nueva Constitución porque argumentan que fue aprobado solo por la mayoría oficialista, por ser antiliberal y por tratar de indigenizar el país.
Tanto el proyecto de Constitución como los estatutos autonómicos irán a plebiscitos en los próximos meses, el primer con todo el poder del Estado a su servicio y los segundos por iniciativa ciudadana. ¿El resultado? Imprevisible, la oposición regional y política tiene la esperanza que le insufló la reciente experiencia venezolana; y el gobierno seguro de que su legitimidad y popularidad aún son muy sólidas.
Ahora bien, por primera vez desde que comenzó esta etapa de inestabilidad en Bolivia, hay sectores radicales que comienzan a plantear la solución por el desastre: los grafittis que se pueden ver en Santa Cruz que llaman a las arma y que son de profundo corte racista, y los ponchos rojos que degüellan perros en señal de amenaza son expresiones minoritarias pero que encienden luces de alarma en todos los demócratas del continente. Lo más reciente son afiches con billetes de “100 cruceños” que se imprimieron en esa ciudad. El deseo de una nueva moneda refleja la polarizada que esta la situación y hasta donde están dispuestos a llegar los opositores. Ante expresiones como esa, Evo Morales ha declarado que, para evitar la desintegración del país, esta dispuesto a usar la incluso la fuerza, y esa es una expresión poco común en boca del líder indígena.
En cualquier caso, a pesar de la tregua navideña queda por delante una larga batalla, por el momento, solamente política. Pero está claro que en ambos bandos comienzan a terminarse los adjetivos a los que estábamos acostumbrados, y han pasado a desempolvar los sustantivos.
(Publicado en La Tercera el domingo 16 de diciembre de 2007)
La nueva Constitución
164 de los 255 representantes en la Asamblea Constituyente aprobaron el domingo pasado la futura Constitución boliviana.
El texto deberá ser refrendado en un plebiscito el próximo año.
Si es aprobada, se convocará a elecciones para Presidente y congresistas.
También el próximo año (no se sabe en qué orden) habrá un referéndum revocatorio.
Referéndum por la tierra
Habrá además otra consulta para la tenencia de la tierra (sobre la imposibilidad de tener más de 5 ó 10 mil hectáreas).
En cualquiera de los dos casos se afectará al latifundio, pero también a toda la agroindustria y la ganadería del oriente, que son por sobre todo extensivas.
Algunos de los puntos más destacados de la nueva Constitución:
Un nuevo Estado plurinacional
Bolivia se constituye en un Estado unitario social de derecho plurinacional comunitario, libre, autonómico y descentralizado, independiente, soberano, democrático e intercultural. Se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico.
Principios éticos
No seas flojo, no seas mentiroso, no seas ladrón, vida nueva, vida armoniosa, tierra sin mal y camino o vida noble.
Reelección hasta por 10 años
Si se aprueba la nueva Constitución habrá reelección por un período constitucional (lo que no incluye la actual gestión, por lo que Evo Morales tiene la posibilidad de postular dos veces más, es decir, por 10 años).
Se incorpora la segunda vuelta electoral para Presidente y Vicepresidente, si ningún candidato obtiene el 50% más uno de los votos válidos; o un mínimo del 40% de los votos válidos con una diferencia de 10% en relación al segundo.
Asamblea Legislativa Plurinacional
El Congreso se llamará Asamblea Legislativa Plurinacional. Reducirá el número de diputados de 130 a 121 (que serán elegidos por circunscripciones uninominales); y en el Senado se incrementarán los representantes departamentales de 27 a 36.
Control de la sociedad civil al Estado
El pueblo soberano, por medio de la sociedad civil organizada, participará en la toma de decisiones de las políticas públicas. Ejercerá el control social a la gestión pública en todos los niveles del Estado y en empresas públicas, mixtas y privadas que administren recursos fiscales o presten servicios públicos.
Respeto a la propiedad privada si cumple función social
Toda persona tendrá derecho a la propiedad privada, individual o colectiva que tenga función social. Se garantiza la propiedad privada siempre que su uso no sea perjudicial al interés colectivo. Se permite la expropiación de una propiedad, previa indemnización justa, por necesidad pública o porque no cumpla una función social.
Autonomías de cuatro tipos
Se establecen autonomias departamental, regional, municipal e indígena.
La autonomía regional se constituirá por voluntad democrática de la ciudadanía y por la unión de municipios, de provincias o de territorios indígenas originario campesinos con continuidad geográfica.
La autonomía indígena originaria campesina será expresión del derecho al autogobierno como ejercicio de la autodeterminación de las naciones, cuya población comparta territorio, cultura, historia, lenguaje y organización.
No más dos tercios para elegir autoridades en el Congreso
Se anula el concepto de los dos tercios de votos para la elección de autoridades como el Contralor, el Defensor del Pueblo o los miembros de la Corte Electoral o, incluso, para modificar parcialmente la Constitución. Sólo se necesitará la mitad más uno.
El tema marítimo
El Estado declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo. La solución efectiva al diferendo marítimo a través de medios pacíficos, y el ejercicio pleno de la soberanía sobre dicho territorio, constituirán objetivos permanentes e irrenunciables del Estado boliviano.
Vivienda
Toda persona tiene derecho a un hábitat y una vivienda. En el radio urbano los propietarios no podrán poseer extensiones de suelo no edificadas mayores a las fijadas por ley.
Educación
La educación es obligatoria hasta el bachillerato. Se garantiza la inamovilidad del personal docente.
Seguridad social
Todas las bolivianas y los bolivianos tendrán derecho a la seguridad social con carácter gratuito.
Salud
El sistema de salud será único e incluirá a la medicina tradicional de los pueblos y naciones indígenas originarias y campesinas.
El texto deberá ser refrendado en un plebiscito el próximo año.
Si es aprobada, se convocará a elecciones para Presidente y congresistas.
También el próximo año (no se sabe en qué orden) habrá un referéndum revocatorio.
Referéndum por la tierra
Habrá además otra consulta para la tenencia de la tierra (sobre la imposibilidad de tener más de 5 ó 10 mil hectáreas).
En cualquiera de los dos casos se afectará al latifundio, pero también a toda la agroindustria y la ganadería del oriente, que son por sobre todo extensivas.
Algunos de los puntos más destacados de la nueva Constitución:
Un nuevo Estado plurinacional
Bolivia se constituye en un Estado unitario social de derecho plurinacional comunitario, libre, autonómico y descentralizado, independiente, soberano, democrático e intercultural. Se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico.
Principios éticos
No seas flojo, no seas mentiroso, no seas ladrón, vida nueva, vida armoniosa, tierra sin mal y camino o vida noble.
Reelección hasta por 10 años
Si se aprueba la nueva Constitución habrá reelección por un período constitucional (lo que no incluye la actual gestión, por lo que Evo Morales tiene la posibilidad de postular dos veces más, es decir, por 10 años).
Se incorpora la segunda vuelta electoral para Presidente y Vicepresidente, si ningún candidato obtiene el 50% más uno de los votos válidos; o un mínimo del 40% de los votos válidos con una diferencia de 10% en relación al segundo.
Asamblea Legislativa Plurinacional
El Congreso se llamará Asamblea Legislativa Plurinacional. Reducirá el número de diputados de 130 a 121 (que serán elegidos por circunscripciones uninominales); y en el Senado se incrementarán los representantes departamentales de 27 a 36.
Control de la sociedad civil al Estado
El pueblo soberano, por medio de la sociedad civil organizada, participará en la toma de decisiones de las políticas públicas. Ejercerá el control social a la gestión pública en todos los niveles del Estado y en empresas públicas, mixtas y privadas que administren recursos fiscales o presten servicios públicos.
Respeto a la propiedad privada si cumple función social
Toda persona tendrá derecho a la propiedad privada, individual o colectiva que tenga función social. Se garantiza la propiedad privada siempre que su uso no sea perjudicial al interés colectivo. Se permite la expropiación de una propiedad, previa indemnización justa, por necesidad pública o porque no cumpla una función social.
Autonomías de cuatro tipos
Se establecen autonomias departamental, regional, municipal e indígena.
La autonomía regional se constituirá por voluntad democrática de la ciudadanía y por la unión de municipios, de provincias o de territorios indígenas originario campesinos con continuidad geográfica.
La autonomía indígena originaria campesina será expresión del derecho al autogobierno como ejercicio de la autodeterminación de las naciones, cuya población comparta territorio, cultura, historia, lenguaje y organización.
No más dos tercios para elegir autoridades en el Congreso
Se anula el concepto de los dos tercios de votos para la elección de autoridades como el Contralor, el Defensor del Pueblo o los miembros de la Corte Electoral o, incluso, para modificar parcialmente la Constitución. Sólo se necesitará la mitad más uno.
El tema marítimo
El Estado declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo. La solución efectiva al diferendo marítimo a través de medios pacíficos, y el ejercicio pleno de la soberanía sobre dicho territorio, constituirán objetivos permanentes e irrenunciables del Estado boliviano.
Vivienda
Toda persona tiene derecho a un hábitat y una vivienda. En el radio urbano los propietarios no podrán poseer extensiones de suelo no edificadas mayores a las fijadas por ley.
Educación
La educación es obligatoria hasta el bachillerato. Se garantiza la inamovilidad del personal docente.
Seguridad social
Todas las bolivianas y los bolivianos tendrán derecho a la seguridad social con carácter gratuito.
Salud
El sistema de salud será único e incluirá a la medicina tradicional de los pueblos y naciones indígenas originarias y campesinas.
El país dividido sobre la nueva Constitución
"Nació el sol para nosotros después de 500 años de oscuridad y queremos que ahora nuestra luz ilumine a nuestros hijos". Esperanza Huanca, asambleísta norte de Potosí

"Es un pedazo de papel que vale tanto como papel higiénico usado, no sirve absolutamente de nada".
Jorge Quiroga, líder del opositor Podemos
Ya está
La nueva Constitución boliviana ha sido aprobada por la Asamblea Constituyente.
En Oruro entre gallos y medianoche (nunca tan bien utilizada esa expresión), con vigías de algunos movimientos sociales que impedían el acceso de otros, cediendo ante los menos e introduciendo artículos para que aquellos no incendien la ciudad, con la oposición demudada, dividida, ineficaz e impotente.
Ya está.
Queda al frente lo que siempre estuvo al frente... otros movimientos sociales, algunas regiones sublevadas, una huelga de hambre masificándose a medida que pasan los días, la radicalización de buena parte de la clase media.
En tanto, el país más dividido que nunca. Sus clivajes regionales, étnicos y económicos profundizándose hasta convertirse en grietas divisorias, en abismos de diferencia y odio.
Las demandas de los sectores que se enfrentan en el ring dejan de ser reivindicativas y comienzan a cobrar caracter estructural... la escalada está en ascenso vertiginoso y lo que vaya a ocurrir en el futuro tendrá que ver más con la fuerza que con la sensatez.
La discusión sobre los contenidos de la Constitución se convierte en una fantasía distópica y en cualquier momento será considerada la línea de división entre opositores y oficialistas (opositores quienes no quieren discutirlos, oficialistas quienes los discuten) ¿Y nuestra Ley fundamental? Bien, gracias. Puestos así no hay muchos caminos de retorno.
Ya está.
El gobierno se jugó por la política de las acciones consumadas, la oposición (no la partidaria, sino la social, corporativa y regional) posiblemente seguirá el mismo camino y, cuando eso ocurra, las pocas oficinas del Estado tomadas hasta hoy en los departamentos opositores, los perros degollados, los conatos de violencia civil, el descontrol territorial y la anomia social serán un pálido recuerdo del escenario catastrófico que puede desencadenarse.
No es la legitimidad de la Constitución la que únicamente se ha puesto en juego (que lo está, y mucho), sino del sistema en el que vivimos los bolivianos por los últimos 25 años.
¿Quedan opciones? Siempre las hay, sólo que cada vez cuesta más pensarlas, proponerlas, impulsarlas.
El símbolo mayor de la decepción puede resumirse en el descontrol territorial: aviones venezolanos que no pueden aterrizar, helicópteros del gobierno que no pueden despegar, grupos que no se pueden reunir en la mitad del país (la otra mitad ansiosa por acogerlos), ciudades sin policía ni ejército que garanticen la seguridad ciudadana, territorios donde rige únicamente la Ley de lynch. En fin, el paulatino deterioro de las normas mínimas de convivencia que debe garantizar el Estado.
Y el dilema ético fundamental, ahí presente, mirándonos: ¿Qué debemos hacer?
En Oruro entre gallos y medianoche (nunca tan bien utilizada esa expresión), con vigías de algunos movimientos sociales que impedían el acceso de otros, cediendo ante los menos e introduciendo artículos para que aquellos no incendien la ciudad, con la oposición demudada, dividida, ineficaz e impotente.
Ya está.
Queda al frente lo que siempre estuvo al frente... otros movimientos sociales, algunas regiones sublevadas, una huelga de hambre masificándose a medida que pasan los días, la radicalización de buena parte de la clase media.
En tanto, el país más dividido que nunca. Sus clivajes regionales, étnicos y económicos profundizándose hasta convertirse en grietas divisorias, en abismos de diferencia y odio.
Las demandas de los sectores que se enfrentan en el ring dejan de ser reivindicativas y comienzan a cobrar caracter estructural... la escalada está en ascenso vertiginoso y lo que vaya a ocurrir en el futuro tendrá que ver más con la fuerza que con la sensatez.
La discusión sobre los contenidos de la Constitución se convierte en una fantasía distópica y en cualquier momento será considerada la línea de división entre opositores y oficialistas (opositores quienes no quieren discutirlos, oficialistas quienes los discuten) ¿Y nuestra Ley fundamental? Bien, gracias. Puestos así no hay muchos caminos de retorno.
Ya está.
El gobierno se jugó por la política de las acciones consumadas, la oposición (no la partidaria, sino la social, corporativa y regional) posiblemente seguirá el mismo camino y, cuando eso ocurra, las pocas oficinas del Estado tomadas hasta hoy en los departamentos opositores, los perros degollados, los conatos de violencia civil, el descontrol territorial y la anomia social serán un pálido recuerdo del escenario catastrófico que puede desencadenarse.
No es la legitimidad de la Constitución la que únicamente se ha puesto en juego (que lo está, y mucho), sino del sistema en el que vivimos los bolivianos por los últimos 25 años.
¿Quedan opciones? Siempre las hay, sólo que cada vez cuesta más pensarlas, proponerlas, impulsarlas.
El símbolo mayor de la decepción puede resumirse en el descontrol territorial: aviones venezolanos que no pueden aterrizar, helicópteros del gobierno que no pueden despegar, grupos que no se pueden reunir en la mitad del país (la otra mitad ansiosa por acogerlos), ciudades sin policía ni ejército que garanticen la seguridad ciudadana, territorios donde rige únicamente la Ley de lynch. En fin, el paulatino deterioro de las normas mínimas de convivencia que debe garantizar el Estado.
Y el dilema ético fundamental, ahí presente, mirándonos: ¿Qué debemos hacer?
Apuntes sobre Venezuela II
Los ciudadanos no votan por decenas de propuestas difíciles de tragar incluso para los especialistas, sino por una o dos ideas, por una promesa redentora. En eso, los venezolanos, los bolivianos o los norteamericanos son exactamente iguales: no les interesa la política más allá de lo que implica para su vida cotidiana. Es probable incluso afirmar que el resultado hubiera sido distinto si otro hubiera sido el caballito de batalla chavista. Por el contrario, si actualmente hay una convicción contemporánea (sobre todo en un continente marcado por las dictaduras) es en la necesidad de la alternancia en el poder, la democracia es el verdadero fantasma que recorre Latinoamérica.
Parte de esta lección rápidamente fue aprendida por Evo Morales por ejemplo, quien plantea ahora que en el referéndum boliviano se vote la Constitución por un lado, y la reelección indefinida por separado (claro, si se llega a destrabar la polarización que mantiene a varias regiones en huelga de hambre, a los prefectos viajando por el mundo pidiendo mediación internacional y a la sociedad más dividida que nunca).
Parte de esta lección rápidamente fue aprendida por Evo Morales por ejemplo, quien plantea ahora que en el referéndum boliviano se vote la Constitución por un lado, y la reelección indefinida por separado (claro, si se llega a destrabar la polarización que mantiene a varias regiones en huelga de hambre, a los prefectos viajando por el mundo pidiendo mediación internacional y a la sociedad más dividida que nunca).
Apuntes sobre Venezuela I
Cierto que las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas (Evo Morales declaró reiteradamente del domingo para acá que Venezuela no ejercía ninguna influencia en Bolivia); o que es sencillo analizar lo que ya ocurrió pero lo difícil es prever lo qué pasará mañana (veamos sino las opiniones triunfalistas incluso de aquellos venezolanos que llamaban a la abstención hasta hace unas semanas porque el proceso estaba viciado de antemano).
Ahora bien, sin ánimo de parecer aguafiestas, agregaría al profuso análisis de estos días que la derrota de Hugo Chávez obedece sobre todo a sus propios errores antes que a los aciertos de la oposición o de la comunidad internacional. Convengamos que el propio Presidente venezolano fue quien agrupó a sus oponentes detrás de una sola consigna unificadora (no a la reelección indefinida), cuando éstos ni soñaban con un 3 de diciembre de fanfarria.
Ahora bien, sin ánimo de parecer aguafiestas, agregaría al profuso análisis de estos días que la derrota de Hugo Chávez obedece sobre todo a sus propios errores antes que a los aciertos de la oposición o de la comunidad internacional. Convengamos que el propio Presidente venezolano fue quien agrupó a sus oponentes detrás de una sola consigna unificadora (no a la reelección indefinida), cuando éstos ni soñaban con un 3 de diciembre de fanfarria.
La derrota de Chávez, una lección para Bolivia
La derrota de Hugo Chávez es una buena noticia para la democracia (no tanto por el resultado final sino por la lección de civismo de oficialistas y opositores venezolanos), y también para Bolivia en tanto hará pensar con mayor detenimiento a los sectores más integristas del gobierno de Evo Morales sobre la conveniencia de aprobar a como de lugar su proyecto constitucional sin consensos previos.
Agrupar a todas las fuerzas opositoras detrás de una sola idea (que el propio chavismo entregó en bandeja), unificarlos en definitiva, es una de las principales lecciones que puede sacar del proceso venezolano el gobierno boliviano; la unidad y la claridad en propuestas democráticas integradoras, la que pueden aprender los opositores bolivianos.
Está claro que el principal escollo de Hugo Chávez fue la reelección indefinida (la propuesta más impresentable de todas las que planteó últimamente en su escalada retórica que no dejó títere con cabeza).
Morales debería comprender que ese tipo de propuestas no hacen más que exacerbar los ánimos y coartar la sana alternancia en el poder (que sabiamente contemplaba la anterior Constitución boliviana).
Finalmente, creer que el poder es eterno o que los cheques de respaldo y popularidad que otorga la población tienen fondos ilimitados son otras de las enseñanzas de la jornada del domingo 2 de diciembre.
En el fondo una dosis de humildad para Chávez que seguramente todos sus aliados tendrán en cuenta a la hora de sacar cuentas.
Agrupar a todas las fuerzas opositoras detrás de una sola idea (que el propio chavismo entregó en bandeja), unificarlos en definitiva, es una de las principales lecciones que puede sacar del proceso venezolano el gobierno boliviano; la unidad y la claridad en propuestas democráticas integradoras, la que pueden aprender los opositores bolivianos.
Está claro que el principal escollo de Hugo Chávez fue la reelección indefinida (la propuesta más impresentable de todas las que planteó últimamente en su escalada retórica que no dejó títere con cabeza).
Morales debería comprender que ese tipo de propuestas no hacen más que exacerbar los ánimos y coartar la sana alternancia en el poder (que sabiamente contemplaba la anterior Constitución boliviana).
Finalmente, creer que el poder es eterno o que los cheques de respaldo y popularidad que otorga la población tienen fondos ilimitados son otras de las enseñanzas de la jornada del domingo 2 de diciembre.
En el fondo una dosis de humildad para Chávez que seguramente todos sus aliados tendrán en cuenta a la hora de sacar cuentas.
Opiniones sobre la Constitución Política del Estado
(Tomado de El Deber).- Puesta en consideración de cuatro analistas, lo primero que observan es que la Constitución del MAS no se aprobó, sino que se discutió sólo un índice, por lo que no existe seguridad de que el proyecto que había en el Liceo Militar el sábado pudo ser modificado el domingo y el lunes sin que nadie lo supiera. En ello coincidieron los politólogos Jimena Costa y Carlos Cordero, el constitucionalista Juan Carlos Urenda y el sociólogo Fernando Mayorga.
Según Cordero, al interior del MAS existe la percepción creciente de que se cometieron errores y que todo se está saliendo de control. Considera que hay sectores indígenas que están ejerciendo presión sobre Evo Morales, por lo que está asumiendo posiciones y actitudes de ese sector, al que considera su base social de estabilidad. Es por ello que analiza que el ala dura se ha impuesto al interior del oficialismo para sustituir una clase dominante por otra. "Es una Constitución con una fuerte reivindicación indígena, con una representación sobredimensionada de este grupo", dijo.
Urenda coincide en términos más fuertes: "Es una Constitución racista porque viola el principio de la igualdad, que es el principio básico de la democracia y el Estado social y democrático. Otorga el privilegio en base a criterios étnicos y es la primera Constitución de esa naturaleza en el mundo occidental", añadió.
Cordero vuelve al análisis de la base social de Morales y de su entorno. Asegura que hay una fuerte contradicción entre lo que es la mayoría política y la sobreprotección que el texto hecho público por los masistas le da al 60% del país que se considera indígena. "Si ellos fueran minoritarios los fueros y la sobreprotección son para protegerlos, pero como son el 60% de la población, se comerán crudos al resto del país", sentenció.
Costa, por su parte, señala que hay una serie de propuestas que llevarán no sólo a la concentración y centralización de poder, sino a la imposición del criterio de la mayoría, lo que, en su opinión, va en contra del pluralismo.
Fernando Mayorga añade que si bien están los consensos de la Comisión Política Suprapartidaria, no se los ve con claridad, ya que, por ejemplo, se mantiene el artículo 2 de la Comisión Visión de País, que enfatiza en lo plurinacional. "Este tema predomina y se extiende, inclusive para nombrar al órgano electoral (sic). También en la representación política reaparece la representación directa de las 'naciones originarias e indígenas campesinas' mediante circunscripciones especiales, algo que no estaba en los acuerdos, y que además, Evo desechó en una reunión en Sucre", dijo.
Es por eso que asegura que las reglas apuntan a beneficiar a la participación indígena en diversos órganos y eso se mantiene en los regímenes de autonomía territorial donde aparece la autodeterminación.
Costas añade que lo plurinacional existe, pero en estados nación fuertes. Advierte de que en un país donde muchos grupos étnicos se consideran naciones, no reconocen a Bolivia como nación y se les da propiedad sobre el territorio y los recursos naturales renovables, lo único que falta es la libre determinación para convertirse en un Estado.
Urenda, por su parte, también advierte sobre el peligro que corre la actual división territorial.
Dice que al haberse creado hasta cinco niveles autonómicos, sin respetar la voluntad del referéndum, habrá problemas de límites y competencias entre las autonomías municipales y territoriales.
Cordero también recuerda que para aprobar la Constitución Política no sólo votarán los bolivianos en el territorio nacional, sino también los emigrantes. "Para el presidente Morales, el tema de Sucre ha tenido el costo social calculado, porque tiene mucha confianza puesta fuerte al voto del boliviano en el extranjero, que puede equilibrar los internos. Puede hacer campaña afuera, porque el 30% del electorado estará afuera.
El cálculo a Sucre es que no supera los 186.000 electores. Pierde la plaza de Sucre, pero gana en Oruro, La Paz, El Alto y Potosí, lo que garantiza su reelección. Todo está armado para que exista una representación étnica para tener la hegemonía", dijo.
Según Cordero, al interior del MAS existe la percepción creciente de que se cometieron errores y que todo se está saliendo de control. Considera que hay sectores indígenas que están ejerciendo presión sobre Evo Morales, por lo que está asumiendo posiciones y actitudes de ese sector, al que considera su base social de estabilidad. Es por ello que analiza que el ala dura se ha impuesto al interior del oficialismo para sustituir una clase dominante por otra. "Es una Constitución con una fuerte reivindicación indígena, con una representación sobredimensionada de este grupo", dijo.
Urenda coincide en términos más fuertes: "Es una Constitución racista porque viola el principio de la igualdad, que es el principio básico de la democracia y el Estado social y democrático. Otorga el privilegio en base a criterios étnicos y es la primera Constitución de esa naturaleza en el mundo occidental", añadió.
Cordero vuelve al análisis de la base social de Morales y de su entorno. Asegura que hay una fuerte contradicción entre lo que es la mayoría política y la sobreprotección que el texto hecho público por los masistas le da al 60% del país que se considera indígena. "Si ellos fueran minoritarios los fueros y la sobreprotección son para protegerlos, pero como son el 60% de la población, se comerán crudos al resto del país", sentenció.
Costa, por su parte, señala que hay una serie de propuestas que llevarán no sólo a la concentración y centralización de poder, sino a la imposición del criterio de la mayoría, lo que, en su opinión, va en contra del pluralismo.
Fernando Mayorga añade que si bien están los consensos de la Comisión Política Suprapartidaria, no se los ve con claridad, ya que, por ejemplo, se mantiene el artículo 2 de la Comisión Visión de País, que enfatiza en lo plurinacional. "Este tema predomina y se extiende, inclusive para nombrar al órgano electoral (sic). También en la representación política reaparece la representación directa de las 'naciones originarias e indígenas campesinas' mediante circunscripciones especiales, algo que no estaba en los acuerdos, y que además, Evo desechó en una reunión en Sucre", dijo.
Es por eso que asegura que las reglas apuntan a beneficiar a la participación indígena en diversos órganos y eso se mantiene en los regímenes de autonomía territorial donde aparece la autodeterminación.
Costas añade que lo plurinacional existe, pero en estados nación fuertes. Advierte de que en un país donde muchos grupos étnicos se consideran naciones, no reconocen a Bolivia como nación y se les da propiedad sobre el territorio y los recursos naturales renovables, lo único que falta es la libre determinación para convertirse en un Estado.
Urenda, por su parte, también advierte sobre el peligro que corre la actual división territorial.
Dice que al haberse creado hasta cinco niveles autonómicos, sin respetar la voluntad del referéndum, habrá problemas de límites y competencias entre las autonomías municipales y territoriales.
Cordero también recuerda que para aprobar la Constitución Política no sólo votarán los bolivianos en el territorio nacional, sino también los emigrantes. "Para el presidente Morales, el tema de Sucre ha tenido el costo social calculado, porque tiene mucha confianza puesta fuerte al voto del boliviano en el extranjero, que puede equilibrar los internos. Puede hacer campaña afuera, porque el 30% del electorado estará afuera.
El cálculo a Sucre es que no supera los 186.000 electores. Pierde la plaza de Sucre, pero gana en Oruro, La Paz, El Alto y Potosí, lo que garantiza su reelección. Todo está armado para que exista una representación étnica para tener la hegemonía", dijo.
Nueva Constitución Política del Estado
Plan B distribuyó la dirección desde la que se puede bajar la
Nueva Constitución Política del Estado
Para leer y discutir.
Por mi parte ni exagerado con eso de que nació muerta, ni optimista con aquello de que es la solución a todos nuestros problemas.
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Para leer y discutir.
Por mi parte ni exagerado con eso de que nació muerta, ni optimista con aquello de que es la solución a todos nuestros problemas.
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